Cómo iniciar un proceso concursal: Guía para empresas en dificultades

Cómo iniciar un proceso concursal

Cuando una empresa atraviesa dificultades financieras graves y no puede hacer frente a sus deudas, una de las vías legales para gestionar esta situación es el concurso de acreedores.

En este artículo, explicaremos en detalle cómo iniciar un proceso concursal en España, los requisitos que deben cumplirse y las consecuencias para la empresa y sus administradores.

¿Qué es un proceso concursal y cuándo debe iniciarse?

El concurso de acreedores, regulado en el Texto Refundido de la Ley Concursal (TRLC), aprobado por el Real Decreto Legislativo 1/2020, de 5 de mayo, permite reestructurar las deudas de la empresa o, en caso de que no sea viable su continuidad, liquidar sus activos de manera ordenada.

Es un procedimiento destinado a solucionar la insolvencia de una empresa cuando no puede cumplir regularmente con sus obligaciones de pago.

La ley establece dos tipos de insolvencia:

  • Insolvencia actual: cuando la empresa ya no puede atender sus pagos.
  • Insolvencia inminente: cuando se prevé que no podrá afrontar sus obligaciones en un futuro próximo.

Según el artículo 5 del TRLC, el deudor está obligado a solicitar el concurso dentro de los dos meses siguientes a la fecha en que haya conocido o debido conocer su estado de insolvencia. No hacerlo puede conllevar responsabilidad personal para los administradores de la empresa.

Tipos de concurso de acreedores

La ley distingue dos tipos de concurso:

  • Concurso voluntario: solicitado por el propio empresario cuando reconoce la situación de insolvencia.
  • Concurso necesario: solicitado por los acreedores ante la falta de pagos de la empresa.

El concurso voluntario suele ser más beneficioso para la empresa, ya que permite mantener el control de la gestión durante la primera fase del procedimiento.

Pasos para solicitar el concurso de acreedores

Paso 1: Preparación de la documentación

El deudor debe presentar ante el juzgado de lo mercantil competente una solicitud acompañada de la siguiente documentación:

  • Memoria explicativa de la situación económica y causas de la insolvencia.
  • Inventario de bienes y derechos con su valoración.
  • Relación de acreedores, con indicación de cuantía y vencimiento de las deudas.
  • Lista de trabajadores y sus contratos.
  • Cuentas anuales de los últimos tres ejercicios y memoria de cambios significativos.

Paso 2: Presentación de la solicitud ante el juzgado

Una vez recopilada la documentación, la empresa o su representante legal debe presentar la solicitud ante el juzgado de lo mercantil del domicilio social.

Paso 3: Admisibilidad y declaración del concurso

El juez revisa la documentación y, si todo está en orden, dicta un auto declarando el concurso, cuyas fases analizamos en el siguiente punto.

En este momento:

  • Se nombra un administrador concursal.
  • Se suspenden o intervienen las facultades de administración de la empresa.
  • Se prohíben las ejecuciones judiciales individuales contra la empresa.

Fases del proceso concursal

El concurso de acreedores consta de varias fases:

Fase 1: Fase Común

En esta etapa inicial del procedimiento concursal, se recopila y analiza toda la información sobre la situación económica y financiera del deudor. Su finalidad es determinar con precisión el alcance de la insolvencia, la composición del patrimonio del concursado y la relación de acreedores con derecho a crédito.

Para ello, se lleva a cabo un examen exhaustivo de los activos y pasivos del deudor, identificando los bienes y derechos que integran su patrimonio y clasificando los créditos en función de su naturaleza y prelación. Esta labor es supervisada por el administrador concursal, quien es designado por el juez tras la declaración de concurso.

El informe del administrador concursal incluye:

  • Un inventario detallado de los bienes y derechos del deudor.
  • La lista de acreedores y el importe de los créditos que se les adeudan.
  • La clasificación de los créditos conforme a su prioridad en el concurso.
  • Un análisis jurídico y económico sobre la viabilidad del deudor o su posible liquidación.

Efectos sobre el deudor y los acreedores

  • Sobre el deudor: Dependiendo de si el concurso es voluntario o necesario, su capacidad de disposición patrimonial puede verse intervenida o suspendida. En el concurso voluntario, podrá realizar determinados actos bajo la supervisión del administrador concursal, mientras que en el concurso necesario será este último quien asuma la gestión del patrimonio.
  • Sobre los acreedores: Se suspenden las ejecuciones individuales y se establece un orden de prelación para el cobro de créditos, evitando que un acreedor actúe en perjuicio de los demás.

La fase común concluye con la presentación del informe definitivo del administrador concursal y el auto del juez declarando su finalización. En este mismo auto, el juez determinará si se abre la fase de convenio, en caso de que se busque alcanzar un acuerdo con los acreedores, o la fase de liquidación, si se considera inviable la continuidad del deudor.

Fase 2: Fase de Convenio o de Liquidación

Tras la fase común, el procedimiento concursal puede avanzar en dos direcciones: la fase de convenio o la fase de liquidación, dependiendo de la viabilidad económica del deudor.

Fase de Convenio

Si existe la posibilidad de reestructurar la deuda y garantizar la continuidad de la empresa, el deudor puede presentar una propuesta de convenio a los acreedores. Esta propuesta debe detallar un plan para el pago de las deudas, que puede incluir reducciones en el importe adeudado (quitas), ampliaciones en los plazos de pago (esperas) o una combinación de ambas.

Durante esta fase:

  • Tanto el deudor como los acreedores pueden presentar ante el juzgado diferentes propuestas de convenio.
  • Se convoca la Junta de Acreedores, donde se debaten y votan las propuestas.
  • Para su aprobación, una propuesta debe contar con el respaldo de una mayoría suficiente según lo establecido en la legislación concursal.
  • Si el convenio es aceptado y homologado por el juez, se convierte en vinculante y obliga a cumplir las condiciones pactadas.

Fase de Liquidación

Si no se logra alcanzar un convenio viable, si la empresa es económicamente inviable o si un convenio previamente aprobado no se cumple, se abre la fase de liquidación. En esta etapa:

  • Se procede a la venta de los bienes y activos del deudor con el objetivo de obtener liquidez.
  • Los fondos obtenidos se distribuyen entre los acreedores siguiendo el orden de prioridad de los créditos establecido en la normativa concursal (créditos privilegiados, ordinarios, subordinados).
  • El administrador concursal asume el control del patrimonio del deudor y elabora un plan de liquidación, que puede incluir la venta global o fragmentada de los activos.

Dependiendo del caso, la liquidación puede gestionarse de forma administrativa (directamente por el administrador concursal) o judicial (supervisada por el juzgado).

Fase 3: Fase de calificación

Esta fase tiene como finalidad evaluar la conducta del deudor y las causas que han llevado a la insolvencia, con el objetivo de determinar si el concurso debe calificarse como fortuito o culpable.

Para ello, el administrador concursal, en coordinación con el Ministerio Fiscal, elabora un informe de calificación que analiza si la insolvencia fue provocada o agravada por actuaciones fraudulentas, negligentes o contrarias a la ley.

Concurso Culpable o Fortuito

  • Concurso fortuito: Se considera que la insolvencia se produjo sin intervención dolosa o culposa del deudor o sus administradores. En este caso, no se imponen sanciones personales ni económicas.
  • Concurso culpable: Se declara cuando la insolvencia ha sido generada o agravada por la actuación del deudor o sus administradores con dolo o culpa grave. Algunas de las conductas que pueden llevar a esta calificación incluyen:
    • No solicitar el concurso en el plazo de dos meses desde que se tuvo conocimiento de la insolvencia.
    • Llevar una doble contabilidad o cometer irregularidades contables graves.
    • Ocultar, disminuir o dilapidar el patrimonio para perjudicar a los acreedores.
    • Proporcionar información falsa o inexacta en el procedimiento concursal.
    • No presentar las cuentas anuales en el Registro Mercantil en los últimos tres ejercicios.
    • No colaborar con el juez o la administración concursal en el proceso.

Consecuencias del Concurso Culpable

Si el concurso es calificado como culpable, el juez dictará sentencia imponiendo sanciones a los responsables. Según el artículo 455 del TRLC, las consecuencias pueden incluir:

  1. Identificación de los responsables del concurso culpable, incluyendo administradores y posibles cómplices.
  2. Inhabilitación de las personas responsables para administrar bienes ajenos y representar a terceros por un período de dos a quince años.
  3. Pérdida de derechos como acreedores, impidiendo que los responsables puedan reclamar deudas dentro del procedimiento concursal.
  4. Obligación de devolver bienes o derechos que hayan sido obtenidos de manera indebida del patrimonio del deudor o de la masa activa del concurso.
  5. Indemnización por daños y perjuicios causados a los acreedores o a la masa concursal.

El deudor y las personas afectadas tienen derecho a presentar alegaciones y pruebas para impugnar la calificación de culpabilidad y defender su posición ante el juez.

Con la finalización de la fase de calificación, se cierra el procedimiento concursal, estableciendo las responsabilidades y consecuencias derivadas de la insolvencia.

En conclusión, el proceso concursal es una herramienta para gestionar la insolvencia empresarial de manera ordenada. Iniciar el concurso a tiempo y con una estrategia clara puede ayudar a la empresa a reestructurarse o liquidarse con menores consecuencias para los administradores y acreedores. Dado el impacto de esta decisión, es recomendable contar con asesoramiento especializado para elegir la mejor opción y cumplir con todas las exigencias legales.