El papel de los avalistas en los préstamos bancarios: derechos y riesgos

El papel de los avalistas en los préstamos bancarios: derechos y riesgos

Cuando una persona firma como avalista en un préstamo bancario —ya sea un préstamo hipotecario, personal o un crédito empresarial— asume una obligación legal de garantía que puede tener consecuencias muy serias si el deudor principal no cumple. En la práctica, padres que avalan a hijos para comprar vivienda, socios que avalan pólizas de crédito de su empresa o parejas que firman como fiadores solidarios.

En este artículo vamos a analizar qué implica ser avalista, cuáles son sus derechos y cuáles los riesgos que asume.

¿Qué significa ser avalista en un préstamo?

El aval es un contrato por el cual una persona (avalista o fiador) garantiza el cumplimiento de la obligación principal de otra (el deudor). En la práctica bancaria, el avalista se compromete a pagar la deuda si el prestatario no lo hace, total o parcialmente, respondiendo con todo su patrimonio presente y futuro.

Esta figura está regulada en los artículos 1822 a 1853 del Código Civil (CC), que establecen que el fiador (avalista):

  • Responde frente al acreedor de la obligación garantizada,
  • Puede exigir que el acreedor persiga primero los bienes del deudor antes de dirigirse contra él (beneficio de excusión, artículo 1830 CC), salvo que lo haya renunciado expresamente,
  • Tiene derecho a repetir contra el deudor principal lo que haya pagado en su lugar (artículo 1838 CC).

Por ejemplo, A obtiene un préstamo personal de 30.000 €. Su madre firma como fiadora. Aunque no reciba el dinero, si A incumple, la entidad puede reclamar a la madre lo impagado (capital, intereses y comisiones pactadas), dentro de los límites del contrato y la ley.

¿Subsidiario o solidario? El “beneficio de excusión” y su renuncia práctica

Como hemos comentado en el apartado anterior, Por defecto, la fianza es subsidiaria: antes de dirigirse contra el fiador, el acreedor debe intentar el cobro contra el deudor y sus bienes (beneficio de excusión.. Para invocarlo, el fiador debe oponerlo y señalar bienes del deudor que sean realizables.

Sin embargo, en la práctica bancaria moderna, la mayoría de los contratos de préstamo incluyen cláusulas de renuncia expresa a los beneficios de excusión, división y orden, lo que convierte al avalista en responsable solidario junto al deudor. Esto permite a la entidad reclamar directamente al avalista sin perseguir primero al prestatario. Si el contrato dice “solidario”, a efectos prácticos eres otro deudor.

Por ejemplo, B firma como fiador solidario de la hipoteca de su hijo. Ante el impago, el banco demanda conjuntamente a prestatario y fiador y puede embargar la nómina del fiador desde el inicio.

Avalista solidario: una garantía que puede costarte muy cara

La solidaridad entre deudor y avalista es el aspecto más delicado. Como hemos visto, en la práctica, los bancos suelen exigir que el aval sea solidario, de forma que ambos respondan por la totalidad de la deuda.

Así lo permite el artículo 1144 del CC, que reconoce que, cuando hay solidaridad, el acreedor puede dirigirse contra cualquiera de los obligados, sin tener que agotar las vías contra los demás.

Por tanto, si el préstamo entra en mora, el banco puede embargar directamente los bienes del avalista, incluidos su vivienda o su salario, aunque nunca haya disfrutado del dinero del préstamo.

Por ejemplo, un padre avala a su hijo en un préstamo personal de 30.000 €. El hijo deja de pagar, y el banco, sin necesidad de reclamarle previamente, ejecuta la deuda contra el padre. Este responde de la totalidad, salvo que el contrato hubiera mantenido el beneficio de excusión.

Derechos del avalista: lo que sí puede hacer para protegerse

Aunque la figura del avalista parece muy desfavorable, la ley le concede derechos y herramientas de defensa que conviene conocer.

1) Beneficio de excusión, división y orden

Los artículos 1830 a 1832 del Código Civil reconocen al avalista tres derechos fundamentales:

  • Excusión: puede exigir al banco que primero ejecute los bienes del deudor principal.
  • División: si hay varios avalistas, solo puede exigírsele su parte proporcional.
  • Orden: puede pedir que el cobro siga un orden legal entre deudor y avalistas.

Sin embargo, como decíamos, estos derechos suelen quedar anulados por cláusulas de renuncia expresa en los contratos de préstamo, lo que la jurisprudencia considera válido si la renuncia es clara, comprensible y voluntaria.

La renuncia expresa a estos beneficios es válida siempre que el avalista haya sido informado correctamente del alcance de su obligación.

2) Derecho de información y transparencia (antes y después de firmar)

En préstamos con personas físicas, especialmente consumidores, rige el deber de transparencia: información precontractual clara, comprensible y suficiente sobre el alcance de la garantía. 

Los bancos están obligados a informar al avalista de las condiciones del préstamo y de las consecuencias de su garantía. Esta obligación deriva de la Orden EHA/2899/2011, que regula la transparencia en servicios bancarios, y del principio de buena fe contractual.

Además, si el avalista es un consumidor, se le aplican las garantías del Texto Refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios (TRLGDCU), en especial frente a cláusulas abusivas.

Así, el banco debe explicar al avalista, con claridad y por escrito, que responderá con todos sus bienes presentes y futuros, y no solo por una parte o en último lugar. Si no lo hace, la cláusula de aval puede ser impugnada por falta de transparencia.

Tras la firma, si el deudor incumple, la entidad debe comunicar al avalista la situación y requerirle el pago; si no lo hace, el avalista podrá articular defensas y reclamaciones por falta de información frente a la entidad.

3) Límites materiales de la fianza

La fianza no debe exceder la obligación principal. Si se empeora sustancialmente el riesgo (p. ej., prórroga o novación que agrava tu posición) sin tu consentimiento.

4) Acciones del fiador contra el deudor

Si pagas, tienes derecho de reembolso y subrogación en los derechos del acreedor.

Riesgos del avalista: responsabilidad patrimonial y embargo

Ser avalista implica poner en riesgo tu patrimonio personal. Si el deudor incumple, el banco puede reclamar directamente al avalista el total del préstamo, más intereses y costas.

El artículo 1911 del CC establece que el deudor (y por extensión el avalista solidario) responde con todos sus bienes presentes y futuros.

En la práctica, esto significa que el avalista puede enfrentarse a:

  • Embargo de cuentas bancarias.
  • Retención de salario o pensión.
  • Embargo de vivienda o vehículo.
  • Inclusión en ficheros de morosidad (ASNEF, RAI): si hay impago y el avalista tampoco atiende, pueden inscribirle si concurren los requisitos (deuda cierta, vencida, exigible y previo requerimiento).
  • Dificultades para acceder a futuros créditos.

En hipotecas, incluso si se ejecuta la vivienda y el precio no cubre la deuda, el remanente puede reclamarse al fiador; salvo dación en pago o pacto liberatorio.

Cláusulas típicas y cómo acotar el riesgo: renuncias, parciales y duración

Los contratos suelen incluir:

  • Renuncias a excusión, orden y división (solidaridad).
  • Extensión a intereses, comisiones y costas.
  • Cobertura de novaciones/refinanciaciones.

Hay margen para negociar y limitar: puedes acotar cuantía (tope máximo garantizado), plazo (fianza por tiempo determinado) y objeto (solo una operación, no deudas futuras). Es frecuente pactar fianzas parciales, p. ej., garantizar solo lo que exceda del 80 % del valor de tasación en una hipoteca; cuando el saldo baje por debajo de ese umbral, la fianza se extingue.

Asimismo, puedes condicionar que cualquier novación relevante requiera tu consentimiento para mantener la garantía. Estas cautelas deben constar por escrito y firmadas por todas las partes.

¿Se puede revocar o cancelar un aval?

Depende del tipo de obligación garantizada.

  • Si el préstamo ya está totalmente amortizado, el aval se extingue automáticamente.
  • Si el préstamo sigue vivo y el banco no lo sustituye por otro aval, no se puede revocar unilateralmente.
  • En préstamos renovables (por ejemplo, líneas de crédito), el avalista puede revocar su compromiso futuro notificándolo por escrito, pero seguirá respondiendo de las obligaciones previas a la notificación.

En Cataluña, la Agència Catalana del Consum ha emitido criterios orientativos sobre avales en préstamos de consumo, subrayando que las entidades deben informar al avalista de cualquier modificación relevante en el préstamo o riesgo de ejecución, bajo pena de posible sanción por falta de transparencia.

¿Qué hacer si eres avalista y el deudor deja de pagar?

Si te ves en esta situación, es fundamental actuar rápido:

  1. Solicita al banco información completa sobre la deuda (importe pendiente, intereses, gastos y cláusulas aplicadas).
  2. Negocia un plan de pago o dación en pago: algunos bancos permiten refinanciar o aceptar el inmueble como cancelación total o parcial.
  3. Si el préstamo está ejecutado judicialmente, puedes oponerte a la ejecución si el contrato incluye cláusulas abusivas.
  4. Una vez pagada la deuda, puedes reclamar al deudor principal lo abonado.

Ejemplo práctico: un avalista paga al banco 10.000 € porque el prestatario incumple. Puede reclamar esa cantidad al deudor mediante demanda, acreditando el pago y la relación de garantía.

Cómo minimizar riesgos antes de firmar

  1. Lee el contrato completo, no solo la hoja resumen. Asegúrate de si eres avalista solidario o subsidiario.
  2. Pregunta por los beneficios de excusión y división: si se renuncian, exige una explicación por escrito y valora asesorarte con un abogado antes de firmar.
  3. Pide una copia del préstamo y de la garantía.
  4. Si el préstamo es para un tercero (por ejemplo, tu hijo o pareja), exige una limitación de responsabilidad: por importe máximo o por plazo.
  5. Si eres consumidor, invoca transparencia y control de abusividad frente a cláusulas oscuras o desproporcionadas.
  6. Si pagas como fiador, documenta todo para reclamar reembolso y ejercer la subrogación.

 

En conclusión, firmar como avalista es un acto de responsabilidad jurídica plena. La buena voluntad de ayudar a un familiar o socio puede convertirse en una carga económica grave si no se analiza antes la cláusula de aval.

Recuerda que el avalista:

  • Responde con todo su patrimonio, incluso sin haber recibido el dinero,
  • Puede perder sus bienes si el deudor incumple,
  • Tiene derechos (excusión, información, repetición), pero suelen estar limitados por cláusulas de renuncia,
  • Puede impugnar el aval si hubo falta de transparencia o cláusulas abusivas, especialmente si actuó como consumidor.

Consejo final: antes de firmar como avalista, consulta siempre con un abogado especializado en derecho bancario. Una revisión preventiva del contrato puede evitar años de problemas económicos y judiciales.